jueves, 22 de mayo de 2014

MUÑECA





Todo se agolpaba en su memoria, ya no distinguía entre lo vivido y lo soñado.

Cada tanto, solía visualizar muy bien el conflicto que se desató en el bosque, del cuál eran partícipes muy cercanas.

Su juguete preferido había sido colgado del árbol. La cabeza hacia abajo, los brazos y manos atadas a su espalda.

Ésa tarde perdió la inocencia de una forma salvaje. Sólo pudo ahogarse en un grito.

No había testigos de ello. El silenció se apoderó de la tarde.
La ausencio de los suyos se hizo realidad.

Salió huyendo con el crujir de la hierba seca a sus pies, guardando su secreto.


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