sábado, 7 de junio de 2014

MICRO RELATO






Lo encontré perturbado y esquivo.
Había llegado a casa de improviso y escuché que discutía  con alguien.
Ví que estaba Pedro.
Sólo observé y esperé que pasara un tiempo prudencial. Me acerqué a su cuarto sin saber bien qué hacer. Pregunté que había pasado y me dijo nada. Como siempre. Hasta que de golpe se le
escapó un sollozo , más bien parecía un aullido del mas allá. Me sentí absurdo, anonadado por haber interrumpido su soledad. Me quedé a su lado, le imploré que se calmara, que no llorara,
que no me gustaba verlo en ese estado.
Pregunté qué habían hablado y no supo que responderme.


Era tan grande su dolor que ya no recordaba nada





No hay comentarios:

Publicar un comentario